La especulación urbanística a la que nos tienen acostumbrados ha tirado por tierra otra infraestructura ferroviaria en Aragón. Quizás los edificios no tuvieran un valor arquitectónico específico, algo que desconozco. Lo que sí que soy consciente es que por su ubicación, podrían haber sido un emplazamiento idóneo para ese Museo de Transporte que parece perdido en el olvido de quienes en su día lo proyectaron y aseguraron que la ciudad tendría dicho museo: Zaragoza Alta Velocidad.
Ahora, inmersos en la crisis, vemos como muchos de los proyectos que iban a "pagar" las infraestructuras se desvanecen... y la ciudad está desarrollando nuevas zonas... solares vacíos que no aportan nada más que una imagen desoladora de una ciudad que hasta hace poco parecía consolidada.
Hace poco, visité la ciudad inglesa de York y su imponente Museo Nacional Ferroviario. Estaba construido en una antigua estación, que conservaba todavía la placa giratoria, vehículos de otras épocas así como parte del actual Eurostar (que cruza el Canal de la Mancha uniendo París y Londres) o uno de los primeros modelos del tren bala japonés. Además, disponen de todo tipo de placas, farolas, señales luminosas, incluso un cuadro de mando de semáforos de la estación, relojes, maquetas... infinidad de objetos que además de una larga colección de material rodante, hacen que la visita, gratuita, por cierto, sea todo un disfrute, tanto para entusiastas, como el público en general. Esta gente, ha guardado todo... Incluso tienen, supongo que una copia de la primera locomotora del mundo, la Rocket, que circuló entre Liverpool y Manchester en 1850.
Como se ve en esta foto, incluso disponen del cartel de la famosa Plataforma 9 3/4 que aparece en la película de Harry Potter. Una tontería, si se quiere ver así, pero que denota lo que esta gente guarda... mientras nosotros, vamos destruyendo todo aquello que tenemos para dejar paso a horrorosos edificios de viviendas, cada vez menos asequibles... Y no será por material... Hay mucho material dispuesto a ser mostrado en un museo. Simplemente hay que, políticamente, apostar por él. Esperemos que la infraestructura ferroviaria de la antigua estación de Canfranc, no se destruya y pueda, algún día, albergar allí el museo del Transporte de Aragón.